Portada » Inicio » en Zamora » Guía del románico: Nave
   
 
  :: Guía del Románico

 

 

 

 


Introducción


 Pórtico


Nave


Ábside


Términos


Vínculos


 

 

 

Envía tus sugerencias

.
Recomienda a un  amigo
.
Imprime esta página
.
Acerca de: Conocer Zamora

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

     NAVE

 

 

        La planta de la inmensa mayoría de las iglesias, tiene una orientación cardinal invariable de oeste a este. De tal manera que el altar, situado, en la cabecera del templo, mira hacia levante. El simbolismo que subyace en tal disposición se basa en que en el Altar se encuentra Cristo, y Cristo es la luz del mundo. 

        Normalmente es de planta de cruz latina, de una o varias naves longitudinales terminadas en su cabecera en capillas semicirculares o ábsides, con una nave transversal o crucero. Junto a los templos de planta de cruz latina también pueden encontrarse ejemplos de planta poligonal o circular, con influencias del Sto. Sepulcro, sobre todo en obras de los Templarios

        Cuando el templo tiene más de una nave, si las laterales dan la vuelta por detrás de la capilla mayor, se habla de girola. Tanto en la girola como en la nave del crucero suelen abrirse capillas semicirculares que contribuyen a dar mayor riqueza al templo.

 

 

 

 

 

 

        Por lo que respecta al interior de los templos los soportes generalmente suelen ser pilares comunes, cruciformes - para recibir los arcos formeros y fajones- o con medias columnas adosadas. Aunque a veces son sustituidos por columnas o alternado con ellas. El empleo de la columna consta de basa con plinto, fuste cilíndrico y capitel de varios tipos: imitación al corintio, de influencia nórdica o historiado. La cubierta suele ser de bóveda de cañón  o medio cañón, simbolizando la bóveda celestial, con fajones en la nave central y de aristas en las laterales. A veces el arquitecto abre unas ventanas en la nave central, a la que se llama tribuna. El crucero se suele cubrir con una bóveda de mayor altura o cimborrio y suele ser una cúpula.

        El arco preferido por el artista románico es el de medio punto, aunque a partir del siglo XII se emplea también el apuntado. Otra de las características que cabe reseñar en este arte es el doblamiento que se produce en puertas y bóvedas.